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Rachelinlondon

El Prince Charles.

El Prince Charles.

Que, aparte del de las orejas, es un cine que hay en el centro.

Cine al que siempre había tenido ganas de ir.Cuando vine aquí por primera vez, aquel agosto que cambió mi vida, mi profe de inglés me comentó que era un cine chiquitito, en el que ponían las películas cuando ya habían pasado por todos los cines, y que por ello era barato. Una libra y media la entrada, en lugar de las mínimas 5 libras que cobran el cualquier cine de por aquí. Mínimas, digo, porque aquí los precios de los cines no están regulados, y ver la misma película en uno u otro cine te puede variar de las 5 o 6 libras que cuesta en un Odeón, a las 15 que puedes pagar en uno que no sé como se llama ni donde está, pero que dice el Javi que ves la peli en una especie de reservados, donde  puedes comer, tomarte tu cervecilla…

Pero este, el Prince Charles, tiene las entradas a 5 o 3 libras, depende la sesión, y, aquí la razón de la foto, si te haces el membership (esto es, socio), te salen a 3,50 o a 1,50, depende la sesión.Por 10 libras tienes un año de cine a esos precios. Sale a cuenta, ¿no?Así que eso es lo que hicimos este domingo mi Javito y yo, ir al cine.Y vimos “La vie en Rose” en versión original con subtítulos en inglés. Toda una lección de idiomas. A mí, que necesito el inglés como el comer, y que otra vez me he puesto con el francés (sí, amig@s mí@s, hablo francés. O lo intento. Tengo en teoría, que la teoría ya se sabe, un nivel intermedio, con lo cual en principio debería ser capaz de entenderme y ser entendida sin mucho problema. El problema, que siempre lo hay, es que yo dejé de estudiar francés a los 14 años, y de eso hace ya un rato. Pero los reyes me han traído un estupendo libro de gramática francesa del cual pienso sacar todo el provecho posible), me vino de puta madre ver la peli, aparte de que me encantó. Pobrecita Piaf.

Y el cine…ay el cine…De los de antes, con cortinillas rojas delante de la pantalla, asientos incómodos y sonido flojillo, nada de Dolby Surround ni ostias, que lo único que consigue es que salgas del cine medio sorda. Cuando yo era niña e ir al cine con mis amigos era toda una aventura  iba a uno parecido, el Montecarlo, que me encantaba, y creí que ya no volvería a ver algo así. Las fotos las tiene el Javi en la Blackberry (últimamente me dejo la cámara cada vez que salgo de casa), pero en cuanto las recupere os las enseño.

Ay, que ganas que sea fin de semana pa volver…

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